Quiero un amor que cubra con teja de cañón esta herida abierta.
Un amor compadre y jaranero que me abra los ojos
y cierre para siempre aquella puerta.
Si te vienes conmigo
Si te vienes conmigo pararemos a la vera del camino
para ver los árboles vestirse de hojas.
Si nos vamos juntitos volaremos confundidos entre jilgueros y rosas.
Quiero un amor que cubra con teja de cañón esta descubierta.
Un amor formal y dominguero que arranque la venda
y cierre para siempre aquella puerta.
Ay! Si te vienes conmigo.
Si te vienes conmigo paremos a la vera del camino
para ver los árboles vestirse de hojas.
Si te vienes conmigo volaremos confundidos entre jilgueros y rosas.
Si te vienes conmigo...
Si te vienes conmigo partiremos sin destino
hacia algún lugar perdido.
Seremos ácratas de bajo consumo.
Devoradores de libros. Literalmente.
La rosca desgastada del beso de tornillo.
Instalados en un tiempo variable.
Por hablar, no hablaremos más.
Viviremos pletóricos en cincuenta metros cuadrados.
Como los leones de las estepas.
Hipotecados o realquilados.
O mejor, saltando, el que pudiendo quisiera, en zig zag.
O moderados. O inmoderados. O inmoderadamente moderados.
Seremos paseantes. Amantes agrestes de la roca.
Granada, Federico.
Seremos historias antiguas de amores eternos,
De por qué buscamos miradas
En un mundo habitado por sabios tan humildes
Como la tormenta arrasa las madrugadas.
Qué tendrá Manolo García, que lo escucho y pienso que estoy tumbada en algún lugar del campo. De la sierra de mi pueblo. Mirando el cielo. Herido quizás por una montaña, por la copa de un ciprés o de un pino. Notando el aire en la cara. Sintiendo el esparto en el pecho y el repiqueteo de los cascos de un caballo en los oídos, subiendo la cuesta, de camino a casa.
No es la letra, es el sonido.
Y como ésta, muchas.
Esta noche hay tormenta :)
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