"Nos citamos en los alrededores de la refinería de Repsol. He
comprado vino y aceitunas y llevo una almohada para que durmamos la siesta bajo
los pinos, le dije.
Pero no había pinos. Pero no me hacía ni caso. Se miraba las
uñas, ahora pintadas de negro. Por qué me has citado aquí, le pregunté, aquí no
podemos pasarlo bien.
El gas en la cima de las chimeneas era fuego. Me mostró su
mano.
[…]
El tiempo pasa sin descanso, las cosas cambian.
Pero oh, preciosa, querubín, argonauta y vellocino de oro,
déjame darte un beso.
Ni hablar, dijo ella, estoy desesperada, triste, ahogada
en la miseria.
¿Entonces qué hacemos? ¿No somos novios?
Sí, somos novios, dijo,
y se arrojó a mis brazos y me pidió que la prote- giera, que la protegiera.
Entonces cenemos, hablemos o hagamos el amor, bajo los
tilos, junto al río, o leyendo poemas de Hölderlin.
Nada de eso.
Se separó de mí. Las gaviotas eran manchas de
alquitrán, buitres girando en el cielo; el bar más cercano un surtidor de putas
y obre- ros con destornilladores en la oreja, o cigarrillos, o palas o picos en
la oreja; o directamente sin orejas, cortadas por las estratosféricas máquinas del
aserradero, por las turbinas machacantes del astillero y la radiación nuclear.
[…]
La Vía Láctea y la galaxia Andrómeda tienen un rumbo de colisión.
El impacto se producirá dentro de millones de años, millones de años. Mientras
tanto, dicen los científicos, siguen y seguirán siendo dos galaxias distintas
(que se miran, que se escrutan sin comprenderse).
[…]
¡Adiós, adiós, amor mío! Agitaba la mano. Adiós.
Y el Seat
cogía velocidad y se hundía en la carretera y al fondo el río Llobregat emitía
sus efluvios.
Eso no era París, eso no era el Sena ni Nôtre Dame. La
refinería escupía,en el río se deslizaban ratas culpables, mutantes, y los
niños jugaban con los neumáticos. Y allí estaba yo, saludando con la mano al
final de todas las cosas cuando ocurrió aquello.
[…]
Y esto es lo que pasa cuando hay crisis, que aparecen los deshechos, que en el río Llobregat se hunden y naufragan los Seat León con los Vladichulos y, lo que es peor, que no se hunden solos, sino que se arrastran con nosotros hasta el fondo".
Suena: I Followed Fires --- Matthew & the Atlas
Lo peor de todo es que, entre tanto, te echo de menos más que a nadie. Y que cada luz, cada arco de herradura, la curva del salmer, las claves, las impostas, las ampliaciones, las crujías, columnas y capiteles... Cada tajamar del puente.
Me recuerda a ti. Lleva tu olor soplando en el viento, que se esconde por las grietas de las piedras. Aunque de verdad donde quiero sentirlo es en mi oído.

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