Hoy, señores, vengo a hablaros de las casualidades pasajeras
de los trenes que paran en una estación para salir sin ti.
De las cervezas a medias en una barra
y en la imagen que la ciudad tiene cuando se marcha el tren.
Neónica, faraónica, gaseosa, evanescente.
Nueva.
Y corres.
Porque no sabes dónde ir
o porque acabas de descubrir el camino.
(Me gusta más la segunda opción,
una de las 24 letras de abecedario)
Hoy, señores, vengo a hablaros de las historias olvidadas,
de la vista en perspectiva caballera
o en perspectiva enana.
Enana a hombros de un gigante.
Yo soy el gigante.
Nunca ha habido otro.
Y desde aquí se ve mucho más del abismo,
del infinito.
(Desde mis propios hombros).
Suena: The Temper Trap --- Sweet Disposition
Os voy a contar la historia de la chica tras la cerveza;
esa que una vez se ahogó tanto en la última gota que pensó...
-¿Qué hago aquí? ¿Qué ridículo espantoso es este? ¡Bajad esos focos que me apuntan! ¡El actor principal se ha ido!
-¡No! ¡Esto es un soliloquio!
Y se cierra el telón.
Igual que cuando la bailarina tocada de laureles y el campesino que no paraba de mirarse al espejo (Virgilio y Aristófanes) se dieron la espalda en una ciudad de tinta que se disolvía. Y el tranvía marchaba. ¿Junto con los miedos? Eso es algo tan subjetivo... Sencillamente se fue hacia otra parte. Igual que el agua de mar que entró por la ventana cuando quiso asomarse a un sueño.
El pasajero del tranvía miró por la ventanilla la escena y el círculo de tiza que la delimitaba. Sólo miró. Como una anécdota más del paisaje que se ve a través del cristal.
Suena: Regina Spektor --- Hero
-¿Buscas algo en concreto?
-No, sólo miraba.
-Ah, lo siento.
-Uh... Disculpe. Pero es que me gusta mirar los discos de forma aleatoria. Así, si encuentras algo bueno, te sorprende el doble.
-Tienes razón. Si no te lo esperas, es mucho mejor.
-Aunque quizás sí que le quisiera hacer una pregunta.
-Dime.
-Bueno dos.
-¿...Y bien?
-¿Tienes el último de Oldfield? ¿El Music From The Spheres?
-Tengo los dos.
-¿?
Y le alargó un recopilatorio con los mejores temas del maestro. Con los temas que la habían acompañado toda su vida. Los temas con los que se había fraguado y los temas que, o bien su padre le ponía por las mañanas los domingos para despertarla, las recomendaciones que su madre le hacía cuando se sentía sola...
-¿Tiene algún recopilatorio de Pink Floyd?
-¿No has cambiado un poco el estilo? Tengo estos tres: dos en directo, uno en estudio.
Después de un buen rato en silencio, cavilando, pensó en voz alta:
-Si llevo la tarjeta de crédito encima me llevo los dos.
...
-No, no la llevo. Otra vez será.
-Puedes venir a por el otro disco cuando quieras. Siempre están aquí. Y los Pink Floyd últimamente no salen mucho.
-Me llevo a Oldfield.
-Recuerdo que Pink Floyd fue mi primer concierto -dijo el dependiente con voz pensativa. En el Estadio de Wembley. Tendría como catorce años. Era un cazurro. Estaba allí de rebote. -Y entonces ella se dio cuenta en cómo de viejo era. Prosiguió tras tragar saliva: Estadio de Wembley, presentando la gira de The Dark Side of the Moon. Mi hermana vivía allí. Se estaba viendo con un notas que hacía sus primeros pinitos con la Emi. Acabó siendo vicepresidente, ¿sabes? Acabábamos en la zona VIP. Todos mis discos de Pink Floyd están firmados, menos uno. Colecciono discos firmados. Es raro, porque me dedico a ver montañas y montañas de discos apilados. Pero los míos son diferentes. Tienen una historia. El último me lo firmaron los Dorian, de aquí de Granada. Estuvieron por aquí un día. Conocen mi afición.
-Yo... -dijo la chica, sorprendida, pues no tenía mucho que decir ante tan gran historia.- Estuve en Finlandia hace poco. Los músicos que vi no eran los Pink Floyd ni mucho menos, pero también me firmaron un disco al que tengo mucho cariño.
-Bueno, por algo se empieza. Todavía eres joven. Aquí tienes el ticket de compra. Espero verte pronto. Gracias.
-Gracias.
Y entonces una señora argentina entró en escena desabrochándose una chaqueta de imitación leopardo y subiéndose unas gafas de sol que de poco servían porque fuera estaba lloviendo.
No.
Ya no llovía.
El cielo estaba cuajado de nubes que se arremolinaban en torno al rosa del sol que se pone.
Era precioso.
Granada estaba más bonita que nunca.
Y pensó que quizás debiera pasarse por la tienda de discos más a menudo.
Suena: Mumm-ra --- She's Got you High
Ya no llueve
*Canciones extraídas de la Banda Sonora de "500 (Days of Summer)"



