-Me gustan las mañanas en la ciudad. Tan anónimas, tan muertas... Como si fuera del despertar de una vida nueva. Me gusta ver cómo vuelven borrachos a sus casas, cómo salen los vecinos a pasear a sus perros, cómo los abuelitos van a recoger el periódico... Todo esto en un mecanismo perfecto, sin llegar a cruzarse, sin llegar a tocarse. Cada uno anónimo e individual, solo en su mañana.
-No me gusta madrugar.
-A mí me resulta gratificante ver esto mientras remuevo el café frío y noto el airecillo de las mañanas en el pelo aún mojado.
-Prefiero las noches.
-Depende de cómo la mires.
-¿Cómo te gusta mirar tus noches?
-Me gusta ver la noche desde el balcón de mi piso, medio escondida entre la cortina y tu espalda. Inhalando el humo del cigarro que terminas. Mientras fuera sólo hay ruido de gente que pasa a las cuatro de la mañana como si fueran fantasmas. Y al fondo luces naranjas.
-Eso me recuerda a cuando estuve allí, contigo.
-¿Y sabes cómo termina?
-...
-Inventa tú un final.
-¿Y si cambiamos el balcón por la ventana de tu habitación? Abierta mientras dormimos abrazados...
Lástima que todo esto sea más literario que real, y que a veces tengas que imaginarte tú el calor de unos brazos o de unas palabras que te arropen, mientras el resto del mundo gira, se derrumba y se levanta a tu alrededor. Y sin embargo tú eres tan tonta que no eres capaz de apreciar esa magia. No. Necesitas la suya...
Pues así no se llega a ningún sitio.
Suena: Jolene --- Mumford & Sons ft. Laura Marling.

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