Llévame allí
donde sople el viento y meza la copa de los pinos.
Allí donde el
cielo se vuelva infinito reflejo, herido de cañas y cantos rodados.
Déjame seguir
la estela de los barcos, el sentido contrario a las nubes de tormenta.
Y que una gota
anuncie el desborde.
Que sean los
árboles el único cobijo.
Alfombra para
los más abstractos de los palacios.
Blancos.
Llévame lejos.
Llévame lejos,
allá donde lo cotidiano se vuelva asombroso.
Allá donde lo
imprevisto sea lo más perfecto.
¿Hueles la lluvia en mi pelo?
No me voy a poner pesada con las tonterías que suele soltar la gente en los blogs cuando está de erasmus. Sí, estoy pasando las mejores semanas de mi vida (esperemos a que llegue el invierno a este país, que me voy a cagar) y estoy conociendo mucha gente.
Finlandia me encanta.
Y me encuentro como nunca.
Now Playing: Young Blood --- The Naked and Famous (OST de las quedadas nocturnas en el piso de mi colega italiano)
Así suena mi Finlandia, señores. Por ahora. El metal me espera a la vuelta de la esquina y me mira con ojitos tiernos.





