- Pero, ¿A dónde me estás llevando? -decía Viola, como si fuera él quien la condujera y no ella quien lo arrastraba tras de sí.
-Por aquí. -dijo Cosimo y empezó a guiarla, a cada cambio de rama la cogía de la mano o de la cintura y le enseñaba los pasos.
-Por aquí -y andaban por ciertos olivos que sobresalían de un empinado repecho, y desde la cima de uno de ellos el mar, que hasta entonces sólo descubrían fragmento a fragmento entre hojas y ramas, como fraccionado, se les mostró de repente sereno y límpido y vasto como el cielo. El horizonte se abría ancho y alto y el azul estaba tenso y despejado sin una vela y se podían contar las crestas apenas acentuadas de las olas. Sólo una levísima resaca, como un suspiro, corría por las piedras de la orilla.
Con los ojos medio deslumbrados Cosimo y Viola volvieron a meterse entre la sombra verde oscuro del follaje.
-Por aquí...
[...]
Para ellos, el mundo eran los árboles más intrincados y retorcidos e inaccesibles.
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Sin duda, este es mi fragmento favorito de "El Barón Rampante", de Italo Calvino. Un libro precioso, por si os interesa.
La fotografía: Una de las muchas calles de la Judería, de Córdoba.
Suena: Where is my Mind --- The Pixies







