Y Max sonrió, enseñando unos dientes pequeñitos y blancos. Dijo:
-Parece que helarte los pies te ha caldeado el corazón. Es un sencillo sistema de pesos.
-Hasta pronto.
-¿Ves? Ahora eres más cálida.
Ella le dio un beso en la mejilla para despedirse.
Él sonreía.
De repente quiso darle otro beso en la misma mejilla.
Él rió flojito.
Estaba harta de conformarse con lo que le venía, aunque con el mismo sentimiento que la impulsó a apoyar la cabeza sobre su hombro decidió posar sus labios sobre los de él.
Se retiró algo extrañado, con una sonrisa en los labios.
Era raro. Ella estaba acostumbrada a no saber nada y a extrañarse en esos temas, no al revés, como ahora.
De repente se sintió mucho más distanciada de él que en la realidad: a una escalera entera de distancia.
Y por un impulso incomprensible volvió a besarle. Y él la abrazó. Y ella comenzó a mover los labios enérgicamente. Y Él aferró sus dientes contra sus labios. Y ella sintió un escalofrío. Y Él comenzó a acariciar su espalda. Y Ella introdujo las manos bajo su chaqueta de cuero. Y Él se quitó la chaqueta. Y el jersey. Y la otra camiseta. Y la última camiseta.
Ella subió un escalón más. Preguntó:
-¿Qué haces?
-Tengo los pies tan fríos que el corazón me va a estallar de calor.
-Vete a casa, idiota...
[...]
Al fin y al cabo, se lo debo todo a ellos.
Suena: Your Girl --- KAKKMADDAFAKKA

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