miércoles, 5 de febrero de 2014

Persiguiendo la luz del rayo.

Soñando en azul; Gentz del Valle

Las cosas deben de escribirse cuando se sienten de verdad, cuando aparecen por la mente como un rayo en la tormenta. Y hay que saber capturarlas cuando más brillan, porque es verdaderamente difícil perseguir la luz (y más aún si la luz ya se ha ido).

El Caminante bajó de la montaña persiguiendo un rayo. Y de repente se vio rodeado de ruido y de nada. Lo único que podía llamar “suyo” era un libro de Lessing que llevaba en su maleta. Como no llevaba más equipaje, se había comido algunas páginas. ¡Eso sí que es devorar un libro! Lo que no sabía es que la tinta de Lessing había pasado a su sangre, que ahora fluía por todo su cuerpo un poco más negra, lo que explicaría su estado de ánimo decaído y flemático. Pero eso él no lo sabía.

Caminando, caminando, encontró a una chica en mitad de su camino. Al principio pensó: será mi musa. Será la mujer a la que amaré, porque es delicada, le gustan los detalles y vive de historias maravillosas, como yo.
Pero poco a poco se dio cuenta de que no había encontrado una chica, sino un arquetipo, un camaleón que se burlaba de él. Le preguntaba sobre el sabor de las nubes.

-¿A qué saben esas nubes, Caminante? Seguro que a limón. Por eso son de color rosa.

El caminante suspiraba. Al menos aquello era mejor que estar solo.

Encontraron a un artista perdido después. Y el Caminante sonrió, pues ¿quién podría ser mejor acompañante que un artista? Pero durante el camino, se dio cuenta de que el artista en realidad era incapaz de pintar. Derramaba los acrílicos y les daba una forma demasiado recta, demasiado lineal, demasiado perfecta.

Y entonces la chica preguntó: ¿Es que tienes alguna influencia de Mondrian, de Van Doesburg quizás? ¿Buscas el orden y el infinito en la línea recta?

A lo que el artista respondió sorprendido: No. Yo sólo sé pintar figuras geométricas de colores. En el instituto suspendía dibujo.

Composición en Rojo 3; Pepe Barragán


El Caminante maldecía su suerte. Por las noches pensaba que nunca debió abandonar aquel risco desde donde se contemplaban las cumbres y la niebla. Pensaba también, que habría sido mejor que el abismo lo engullera.

Entonces, en mitad de la noche, mientras los dos farsantes dormían, echó a correr. Corría sin una dirección, pero corría. Siempre hacia adelante. No sabía a dónde iba, pero sí sabía de lo que huía. Su sangre negra dibujaba un rastro que se iluminó cuando un rayo volvió a surcar los cielos.

Otro rayo volvió a iluminar el paisaje. Y a su alrededor vio algo maravilloso.

Las formas que le eran tan familiares se tornaron siluetas serpenteantes, bailarinas en la noche. Y decidió amar a esas sombras más que a nada. Sin embargo se apagaron cuando el rayo desapareció.

Sin embargo, aquello le dio alas para volar. Y surcó las cumbres, y las letras, y los mensajes de amor.

Caminante nocturno; Gentz del Valle

Volando por el aire, jinete de la tormenta, alumbró con sus rayos pequeños retales de realidad, convertidos en sombras y manchas de colores. Encontró un significado oculto. Un significado que sólo significaba para él. Pero con ese hallazgo fue feliz.

El rayo que cabalgaba lo depositó de nuevo en lo alto de la cumbre, en la cima del mundo. Las luces relampagueantes parecían una orquesta de cuerda de la que él era el director. Llevaba chaqué para la ocasión. Y rió a carcajadas. De repente se sintió eléctrico, magnético.

Cerró los ojos para no ver el amanecer. Quedó prisionero de su noche y su tormenta.

Lo que no sabía era que le había caído un rayo y había muerto.

Homesick Blues; Daniel Richter

[...]

En palabras del gran Quico Rivas, también habría titulado este pequeño relato "Cómo escribir de pintura sin que se note"; pero habría sido un título que, de entrada, habría condicionado al lector para sacarle dobles sentidos. Y, la verdad, la primera mirada de cualquier cosa (ya sea arte, literatura o los escritos de una mente trasnochada) debe de ser ingenua, límpida, que se deje llevar por lo estético que hay en ella. Ya las explicaciones se dejan para luego, que así son más divertidas de descubrir si de verdad algo ha gustado.

Now Playing: Welcome Home, Son --- Radical Face



Entre otras cosas, pido perdón por haber dejado el blog tan abandonadísimo estos meses. Son gages del oficio.

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