lunes, 10 de junio de 2013

Hullun Viikingin Päiväkirja...

Never loose the North...

Aún recuerdo el verano pasado cuando por estas fechas ponía toda la carne en el asador para salir del paso y subir a la tierra de la Canción del Cisne, donde el Sol no se pone en verano y no aparece en invierno. Estoy ahora en una situación similar, sólo que las aventuras no se ven por la mirilla de mi puerta. Tan sólo veo un par de vendedores de enciclopedias.

Otra de las coincidencias que se mantienen entre aquel mes de junio y éste, es que me dio fuerte por Ensiferum. Claro, sacaron disco nuevo y no era para menos. Estas semanas le he estado dando unos cuantos repasos y lo que inunda mente no es para nada lo mismo. Antes soñaba con aventuras, con incógnitas. Ahora lo que me vienen a la memoria no son más recuerdos del primer concierto al que fui estando en mi encantadora Jyväskylä.

Recuerdo haber vuelto de uno de los muchos lagos de la zona con la bici de mi mejor amigo italiano, porque la mía estaba sirviendo a otros menesteres. La historia de la bici merece otra entrada a parte. Me había arreglado muy rápido y había ido a Ilokivi a una fiesta de inauguración del curso. Llevaba viendo carteles de un concierto de Ensiferum con Brymir por sólo 15€ en la sala Lutakko, que tan familiar sería para mí meses después. Resulta que no tenía nadie con quien ir, porque a nadie de mi círculo le gustaban esas "cosas de vikingos".

Lo que ocurriera en la fiesta también es digno de otra historia. Sólo mencionaré que el camarero, al que llevaba mirando desde la barra horas (porque estaba para mojar pan) me acabó invitando a un chupito (invitación generosa teniendo en cuenta que el precio de esas cositas allí arriba es de 4€ para arriba). También conocí a Alejandro.

¿Y por qué menciono su nombre y el de los otros no? Primero, porque entiende este texto quijotesco; y segundo, porque todo el mundo me hablaba de él como un amante del metal y yo no lo conocía. ¿Cómo podía ser? Pues bien, yo ya le había puesto cara gracias al todopoderoso Facebook, y justo al salir de Ilokivi con mis altibajos (ya he dicho que la fiesta merece mención a parte, y precisamente tiene que ver con la historia de la bici) le intercepté de repente. Con un par de ovarios y muy poca vergüenza me acerqué a él diciendo:

- Oye, ¿tú eres Alejandro, verdad?
A lo que me contestó:
-Sí... ¿Te conozco?

La conversación duró pocos minutos más y al final me dijo que al día siguiente nos íbamos a probar suerte para conseguir entrar en el concierto de Ensiferum, él, la chica a la que habría estado dando la lata al día siguiente llamándola por teléfono preguntando por Alejando, otras dos, una amiga italiana (de la que no me esperaba ese gusto por el metal) y yo.

El día llegó, subí al piso de la chica italiana a cenar, allí estaban preparando disfraces para la Stammtisch Party de Rentukka (otro bar), me habían amenazado diciendo que ojalá no quedaran entradas para el concierto y tuviera que ir a esa Stammtisch y a una fiesta de sushi que celebraba un colega japonés... Para que luego esa historia también terminara con un final inesperado a las cuatro de la mañana en una escalera. Cosas de erasmus.

Quedaban entradas, lo pasé como una enana, burreé de lo lindo y vi al finlandés más guapo de los que me encontré en mis andanzas norteñas. A raíz de aquí aprendí que en el Norte las historias de caballeros andantes de capa y espada que se acercan a la dama totalmente maravillados (incluso cuando ella los está mirando con la cara de "secuéstrame y hazme tuya" elevado a la veinteava potencia), no funcionan. No existen. Así te roce la mano, así un amigo suyo se acerque a hablar contigo (bueno, al balbucear, con una frase difusa por el sonido de la música y que probablemente fuera en finés). Nada. Que no.

Probé el Lonkero por vez primera y me supo a jarabe del malo (eso me lo tendrían que haber dicho meses después, que me iba a reír). Me lo tomé después del concierto más épico del mundo, mirando al hombre más épico de la sala, en un sofá. Que me miraba. Y nada  más pasó.

Bueno, sí. Se nos pegó un rarito que abriría la lista para otros muchos que le sucedieron. Sólo van a hablar conmigo los más raros o los más feos. Eso me pasa tanto en Suomi como en España.


Pero esto...
También merece una historia a parte ;)



Now Playing: In my Sword I trust --- Ensiferum


Así más cosas. Prometo ir escribiendo las historias pendientes. Ahora que estoy de exámenes mi mente se evade muy de continuo hacia el Norte. O hacia donde sea.

Y recordad, señores museólogos, si en su museo escuchan un tic tac de reloj procedente de las piezas de madera, no se asuste. Tiene a los Escarabajos del Reloj de la Muerte fornicando en su estructura.


Suukkoja kaikille.

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