domingo, 30 de junio de 2013

El Duelo. Yo, Baudelaire.

The Seventh Seal, Macabre Dance


Burros sobre pianos
Contraposiciones y reflejos truncados, diluidos.
La Grandeza y el camino.
Dalí contra Picasso.
Rígido y lánguido.
Ant-Agonismo.
Ant-Agonía.


No me gustan las biografías exactas y científicas del arte. 

Maldigo a Winckelman a voz en grito por esa manía suya de hacer del arte una ciencia, una línea recta. Por reducirlo a la sucesión, sin saber que es como un vaso de agua de limpiar las acuarelas, donde los colores nadan como peces de oro, hasta que uno devora al otro, quedando un resultado marrón, difuso, destrucción, excremento.

 El agua de limpiar pinceles siempre acaba con un tono marrón grisáceo de lo más asqueroso.

“Las imágenes dalinianas configuran un mundo propio en el que aspectos conocidos de lo cotidiano salen desvergonzada, impúdicamente, a la luz. Muchos de esos aspectos (…) es posible que (…) fueran inventados (…) pero Dalí los perfecciona, los devora, los digiere, haciéndolos suyos y defecándolos con nueva fisonomía. Lo corporal, que siempre ha sido uno de los motivos obsesivos de sus pinturas y dibujos, adquiere ahora el lugar capital. Lo corporal no es lo noble y sólido que siempre preocupó a los artistas, es lo degradado y blando, lo innoble, el resto de la actividad fisiológica, es escupitajo, el excremento, la secreción, lo putrefacto… Dalí invierte los focos de interés e introduce así una vida que ningún pintor se había atrevido a representar.”

---Valeriano Bozal

Carne de Gallina Inaugural, Salvador Dalí

Ya no estamos hablando de los contornos sólidos, la línea negra del cubismo, la ambición de posesión.

Estoy más de acuerdo con Dalí que con Picasso.

Picasso orientó su vida hacia el hecho de la Posesión

La posesión sexual, material, que tanto influyó su obra y que verdaderamente es lo que le ha hecho ir cambiando poco a poco. El imponerse, el crecerse dentro de su cascarón de nuez (en el que Dalí encerró a Gala en su Guillermo Tell). Y es que encierra a las mujeres, devora su esencia, la plasma.

Es el minotauro, confuso, destructor, posesivo. Vencido por el Teseo de su propia sombra. Cuando Picasso realiza la Minotauromaquia y los grabados consecuentes, afirmará que era la peor época de su vida. Había llegado a un círculo aburrido de posesión, único… Siendo la ternura de una niña lo que despertaba su apetito. Y una vez que la hizo suya, que la plasmó en un cuadro, que la encerró en la Historia, que la colgó de la pared… la colgó definitivamente de su vida, sin saber nada. Y era quien sin embargo había guiado su camino, quien no tenía miedo de él. Y sin embargo, sólo fue un peldaño más en esa cadena de posesión. Luego fueron los éxitos rotundos, los castillos, su propio mundo. Había creado un personaje, un Minotauro voraz de dueño de su propio laberinto, que incluso acabó con el propio Picasso, devorándolo y poseyéndolo. Dejando oculto en una maraña de pelos negros un ápice de luz, de transparencia. De paisaje cristalino.

Minotauromaquia, Pablo Ruiz Picaso

“Ese mundo exacto, con la exactitud de una pesadilla, se deforma, se convierte en referencia del deseo, símbolo de la sexualidad, hace de la vida un terrible proceso de cristalización y mineralización. Los hombres se identifican cada vez más con los paisajes minerales y traslúcidos y éstos adquieren, en su limpieza, una nitidez que llega a provocar la náusea. Lo blando y lo duro son los dos extremos de la misma cosa, y aquélla que parecía la piadosa imagen del recogimiento (…) se convierte en avispero donde prolifera lo monstruoso…”

--- Valeriano Bozal.

Minotauro ciego guiado por una niña, Pablo Ruiz Picasso

Dalí no hizo más que admitirse a sí mismo, y sacar a modo de limpieza todo lo sucio que veía en él y en el mundo que lo rodeaba. En el tiempo, en la política, en el amor. 

Asumió su debilidad. Quiso que Gala lo protegiera, lo quisiera mucho, para siempre. La debilidad bien delimitada no es más que una gran fortaleza, expresiva, rabiosa, convulsiva, arrogante, desgarradora, surrealista. 

Cada cuadro era un suicidio. 

Como la mantis religiosa, la pintura se alimentaba del propio Dalí, lo decapitaba y se lo comía en un festín macabro de escisión: escisión de una idea, de un sueño, de una pesadilla. Se libera, se limpia. El artista se convierte en ese cajón con la cuarta dimensión, que no para de sacar cosas de sí para limpiarse y quedar vacío, aún sin saber que jamás dejará de estar repleto, completo, preciso, explosivo. Y eso llegó a aterrorizar al mismo Buñuel. A Breton, quien lo automático se había vuelto contra él, rompiéndole el espejo en la cabeza.

Metamorfosis de Narciso, Salvador Dalí

Narciso se derrite, mientras contempla cómo de la historia surge su reflejo y la evolución, igual y distinto. Ese nacimiento a partir de la muerte hace mirar con un poco de positivismo esa decadencia de la moral, de la cultura, ese asno que se descompone sobre un piano de cola… Alimento para nueva vida, para insectos, movimiento.

Es un proceso de retroalimentación. Dalí está asustado del mundo y su devenir, de cómo el tanque aplasta la flor, de cómo la dictadura, la opresión, el canibalismo… la figura del Padre, es capaz de atacar al hijo con una flecha, como Guillermo Tell. Cómo una idea ingenua (como de un niño en el sentido más romántico de la palabra, al sentido de Otto Runge), utópica, expresiva, neohegeliana como pudo ser Marx,  se vio tan alterado por el devenir de la historia, comparando a ese devenir con los grandes monstruos de la historia, con la esvástica y la violencia.

Lo oscuro del contraluz.


Now Playing: Maybeshewill --- Take this to Heart


I was here for a moment. Then, I was gone.



Para mí, dentro del arte español, Dalí es un Teseo  y Picasso un Minotauro. Papeles que eligieron mucho antes de nacer (como artistas, se entiende).



Cuando estoy melancólica, escribo mucho mejor de arte. Siempre al estilo Baudelaire. Lo que me gusta, me gusta. Y punto.

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