domingo, 30 de septiembre de 2012

Vertical


[...]

"...El ascensor bajó del quinto, dibujando una estela vertical de luz en su cara. La misma línea que dibujaría una lágrima si la tuviera. No en ese momento.
Él se marchó, dejando que la puerta se cerrara tras de él, con la misma lentitud que las agujas del reloj marcaron el segundo. El portazo, el próximo latido del corazón, que sonó a cristales rotos contra el suelo. Un suelo que destilaba barro y lluvia.
En ese momento recordó el ruido de las piedras rebotando en la ventana, de los pedales de la bicicleta una noche de agosto. Recordó el ruido de su peso al caer contra el suelo. Como quien cae al vacío.
Las cosas habían cambiado en cuestión de muy poco tiempo. De segundos, de portazos, de suspiros, de gemidos, de golpes, de lágrimas, de pasos, de caídas y de sonrisas.
Le recordaba a él, tomándola de las manos, mirando y leyendo a través de sus ojos con la misma devoción del niño que mira un pastel a través del cristal del horno. Le recordaba a él, besándola en la mejilla, dibujando el contorno de su cara con el dedo índice.
-No sabes lo preciosa que estás ahora.
Lo estaba. Con el pelo enmarañado de la humedad, los ojos brillantes y el corazón alegre.
-Cuando te vi esta noche, sentada al lado del balcón, con esa flor en el pelo, pensé: guau…
Y las hojas de los árboles empezaron a caerse creando un edredón rojo en el suelo. Un edredón del mismo rojo de aquél que yacía en su cama.
-Mírame a los ojos y dime cuánto te gusto. De una escala del cero al doce, ¿yo qué número soy?
-¿Qué esperas que conteste a eso?
-Peleo por un doce, por supuesto.
Y su olor se convirtió en aquel en el que ella podría perderse, dormirse, construirse una fortaleza que la protegiera para siempre y cuyas murallas fueran sus brazos.
-¿Aún estás despierta?
-Sí, aunque son las tres de la mañana...
-Entonces mira por tu ventana y ábreme la puerta.
Pero las piedras de la muralla eran grandes y pesadas. Ese tipo de piedras que caen con facilidad.
-Dame libertad. Después de este mes sobreviviendo aquí me he dado cuenta de que no eres la chica más bonita. No puedo darte lo que buscas. Ojalá pudiera.
Y la flor de su pelo se perdió allá en el mar Báltico, desdeñada, impulsada por el viento a la deriva. Volvió a convertirse en tormenta, en agua, en fluir. La bomba de relojería empezó a fraguarse en su cabeza, los cables se cortaron.
Y estalló el desastre.
Y volvieron las noches a oscuras, sentada junto al balcón observando luces blancas. Esperaba quizás que él volviera por esa puerta a sorprenderse con su persona, con su fragancia, con sus manías y con sus sonrisas de punto y seguido.
Ahora la sonrisa se dibujaba invertida y gritaba punto y final.
Él salió por esa puerta, dejándola junto al balcón, con el pelo enmarañado por la humedad, los ojos brillantes y el corazón montado en un ascensor rumbo a la planta baja. No era la muchacha más bonita del lugar.
La puerta se cerró tras de él. Un segundo bastó para que ella la volviera abrir.
La luz del ascensor en el pasillo recortaba su figura en la oscuridad. La distancia entre ellos era eléctrica y estática.
-Jamás sentiré nada por ti. Nunca nada como lo que buscas. Nunca jamás.
Y empezó a llover.
Algo en él se movió, como aún nostálgico. Como si buscara un abrazo de buenas noches.
Algo en ella se movió, como si buscara algo. Como si pensara que ahora debía encontrar otra persona en la que perderse y por la que valiera más la pena pelear.
Y su mente montó en otro ascensor rumbo a un piso más alto, cuando verdaderamente su corazón ponía rumbo abajo, intentando recuperar a la persona que acababa de abandonar el edificio."

[...]

Now Playing: Upward over the Mountain --- Iron and Wine






1 comentario:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=AkFqg5wAuFk&feature=fvwrel
    RE, SPECT, WALK.
    WHAT DID YOU SAY?
    BE YOURSELF, BY YOURSELF,
    A LESSON LEARNED IN LIFE, KNOWN FROM THE DAWN OF TIME

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