domingo, 22 de julio de 2012

Summertime Sadness.

"...
Menuda estampa romántica era la de aquella tarde. Parecía la burla más irónica a las películas de amores veraniegos.
Hacía tantísimo calor, que el asfalto de la calle que subía por la pescadería parecía crepitar, temblar. Ella parecía sacada de la película 'Lolita' de Kubrick, con esa camiseta rosa de lunares y las gafas de sol de lo más hipster (las había sacado del cajón de cosas abandonadas en los Ochenta, de la mesita de su padre). 
Y así esperaba a un desesperado por esperarla. Sentada en el pollete del Mercadona, zarandeando las piernas como en un columpio, escuchando al rumano de la esquina tocar un tango en el acordeón.
No sabía qué estaba haciendo ella allí. Ni ese día ni ninguno.
-Perdone señorita, ¿me daría usted un cigarro?

[...]

Tras dejar aquello zanjado decidió dar una vuelta antes de volver a su casa.
Las calles del pueblo parecían muertas, fantasmagóricas. Sin embargo, algo había por las esquinas que la hacían dar vueltas sobre sí misma. Sobrecogida al caminar. Y es que ese minúsculo pueblo perdido en algún lugar de la montaña no estaba del todo muerto. Había música por todos lados. Desde el joven que practicaba con la flauta en el balcón plagado de geranios que herían de sangre la pared blanca; hasta la plaza donde se alzaba el viejo casino donde ensayaban los grupos de danzas, arrancando de las piedras decimonónicas quejidos y golpes en el suelo suelo de madera. Hasta el camino pedregoso por donde deambulaba un anciano en bicicleta silbando una cancioncilla.

[...]

Y sin embargo se seguía sintiendo tan ajena.

[...]

-No entiendo a la gente a la que le cambia el ritmo cardíaco por los sentimientos. Yo sólo he conseguido hacer eso cuando me falta el aire. Y hasta ahora, nadie me ha causado tal impresión... A no ser que me haya hecho subir a todo correr una cuesta empinada.-dijo soltando una risita.
Y sin embargo, sabía que eso que en ese momento decía era mentira. O una verdad a medias. Sí que se le había pasado el corazón. A medias. Un poquito. Casa vez que ella había puesto empeño en algo, en compartir algo y no se le tenía en cuenta.

[...]

-Así que, ¿ahora escuchas a Franz Ferdinand?
-Sí, mucho.
-¿Te gustó entonces la canción que te dejé en aquel mensaje?
-¿Qué canción y qué mensaje? No fuiste tú la que me descubrió a ese cantante.

Tum... tum... tum tum, tum tum, tum tum.

[...]

-¿Me vas a echar de menos este mes?
-Mucho, cielo.
-Y... -dijo insinuándose, retorciendo un mechón de pelo en su dedo índice, esperando oír algo bonito.- ¿De verdad que esta va a ser la penúltima vez que te vea en todo el verano? Que me voy a ir dentro de poco muy lejos y...
-Sí. Ya sabes, hay otros asuntos.

Tum... tum... tum tum, tum tum, tum tum.

[...]

-¡¡¡No me puedes dejar así!!! -le gritaba al auricular del teléfono, que hacía horas que había colgado. Las palabras sin embargo se recogían en otros medios y los vecinos la mandaban callar. Calló después, ahogada, en una vorágine, sintiendo y expulsando todo el STURM que había roto su DRANG. Ahogada por las lágrimas, que le arañaban una garganta dolorida.- ¡¡¡Necesito creer que todavía me quieres!!!
-Todavía te quiero. Pero no quiero estar contigo más.

Tum...
Tum...

[...]

Tres días hicieron falta para que volviera a latir con normalidad. Tres días. Tres días en los que se ocultaba en los sueños, viendo en la pared cómo el sol que se movía en la ventana indicaba que había pasado el tiempo. Se ocultaba en unos sueños que para nada eran tristes. Lo eran cuando despertaba.

[...]

Y allí estaba ella. Después de haberle dado todo lo suelto que llevaba encima al rumano del acordeón para que no parara de tocar, para que siguiera dándole un toque de película a una realidad tan amarga como aquella.

O eso creía."



Now Playing: Summertime Sadness --- Lana del Rey


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