sábado, 20 de abril de 2013

"Nada es imposible para quien quiere arriesgarse" M. Lewis.



Vuelvo a la carga con comentarios de André Breton en su Manifiesto Surrealista, el mismo que inventó la escritura automática que tanto he abanderado en otras ocasiones (reconozco que hubo una época en la que se me dio bastante bien). Cada vez que profundizo un poco más en el mundo de la crítica del arte encuentro una faceta más de mí misma, como un reflejo diferente en un espejo o una composición diferente en un caleidoscopio. El caso es que cada gota de Rocío con la que me encuentro me cuenta una historia diferente e igual a la vez. Hace poco abandoné las ruinas mohosas del trozo de espejo que me devolvía a la naturaleza, dando un paso más, revoloteando por el mundo de los sueños, por lo oscuro y lo retorcido de los sueños. Siempre los he tenido raros.

"1. (...) Quisiera dormir para entregarme a los durmientes, del mismo modo que me entrego a quienes me leen, con los ojos abiertos, para dejar de imponer, en esta materia, el ritmo consciente de mi pensamiento. (...) ¿Por qué razón no he de entregar al sueño aquello que a veces niego a la realidad, este valor de certidumbre que, en el tiempo en que se produce, no queda sujeto a mi escepticismo? (...) Quizás sea la indiferencia con la que contemplo el sueño lo que me hace envejecer.

2. (...) Quisiera entregarle la llave que le permitiera penetrar en estos pasadizos.

3. El espíritu del hombre que sueña queda plenamente satisfecho con lo que sueña. La angustiante incógnita de la posibilidad deja de formularse. Mata, vuela más deprisa, ama cuento quieras. Y si mueres, ¿a caso no tienes la certeza de despertar entre los muertos? Déjate llevar, los acontecimientos no tolera que los difieras. Careces de nombre. Todo es de una facilidad preciosa.
Me pregunto qué razón, razón muy superior a la otra, confiere al sueño este aire de naturalidad, y que induce a acoger sin reservas una multitud de episodios cuya rareza me deja anonadado, ahora, en el momento en que escribo. Sin embargo, he de creer el testimonio de mi vista, de mis oídos; aquel día tan hermoso existió, y aquel animal habló.
La dureza del despertar del hombre, lo súbito de la ruptura del encanto, se debe a que se le ha inducido a formarse una débil idea de lo que es la expiación".
Manifiesto Surrealista, André Breton. 

[...]

El celista, Bragaglia. 


Suena: Pump up the jam --- The lost Fingers 



"-Cuando el caballito del diablo pose sus alas sobre tus ojos, los colores que a través de ellos capta tu alma quedarán presos para siempre en un frasco de cristal. Y no volverás a sentir, y no volverás a sentir la inocencia de un niño nunca más.
Las palabras de la anciana de hiedra que se acabó por ser su madre resonaban en su mente. Si por cada frasco de cristal y cada esencia que el caballito del diablo recogiera, una persona quedaba alienada... Todo comenzaba a cobrar sentido.
Y así, subiendo la montaña hasta el antiguo pueblo, las asas de su bolsa quebraron, esparciendo por el suelo cientos de frascos de colores. Sin embargo, se vino abajo cuando vio que, tanto el monte como la ciudad, estaban plagados de personajes sin alma."
Fragmento de Sueño.


"Apenas hube invocado al mármol-almirante, éste dio media vuelta sobre sí mismo como un caballo que se encabrita ante la Estrella Polar, y me indicó en el plano de su bicornio una región en la que debía pasar el resto de mis días."
Roger Vitrac.


Qué placentero es seguir soñando.

Pico y pala.

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