Dejad que me presente. Tiempo atrás, en el mes de mayo de hace unos años, salí del cascarón e intenté echar a volar, pero como me di cuenta de que no podía, caí en picado desde mi nido. Caí en el alfeizar de una ventana desde donde se veía un enorme almendro y un retorcido ciruelo, marcando el límite del campo que se abría tras de ellos. Como no podía moverme, decidí escribir todo aquello que me ocurría, independientemente del momento.
Pasaron los años y aprendí a volar. Dejé de ser un gorrión caído, aunque la gente continuaba llamándome Falling, así que decidí hacer mío ese nombre hasta convertirlo en una marca de identidad. Fui dando tumbos por distintos lugares, incluso distintos países, pero siempre volvía donde el almendro y el ciruelo para escribir.
Ahora he cambiado de sitio.
Me he instalado en un alféizar desde donde se ve Sierra Nevada y el Albaicín. Este cambio me ha instado también a mudar mis escritos de sitio. El anterior se me quedó pequeño. Seguramente cambie de vistas y de ventanas, mirando diferentes lugares.
¿Me dejarías que me asomara a tu ventana?
El resto de mis andanzas se encuentran en esta otra bitácora ;)
Ahora me mudo aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario